La Danza:

 Bailarines de "Ballet Clásico"    La “Danza” (o Baile) es la ejecución de movimientos que se realizan con el cuerpo (principalmente con los brazos y las piernas) y que van acorde a la Música que se quiere bailar. “La Danza” es una forma de expresar nuestros sentimientos y emociones, a través de gestos finos, armoniosos, y coordinados, y con ello transmitir un “mensaje” a la Audiencia; según esto, la Danza, en muchos casos, también es una forma de “Comunicación” ya que se usa el “Lenguaje No Verbal”.

      La “Danza” ha formado parte de la Historia de la Humanidad desde tiempos remotos y es una de las Artes que ha sido considerada como un exponente importante para la Humanidad a través del Tiempo, utilizándose para diversos fines: artísticos, de entretenimiento, culturales, o religiosos. Desde la Prehistoria el Ser Humano ha tenido la necesidad de comunicarse corporalmente con movimientos que expresaban sentimientos y diferentes estados de ánimo. Estos primeros movimientos rítmicos sirvieron también para “ritualizar” acontecimientos importantes (nacimientos, bodas, cacerías, o guerras). Pero fue en Grecia donde la “Danza” se consideraba un Arte; fue en las “Tragedias” de Esquilo donde se desarrolló como “técnica” (en los movimientos rítmicos del Coro).

      La “Danza” en la Edad Media tuvo escasa relevancia, debido a la marginación a la que fue sometida por parte de la Iglesia dado que la consideraba un Rito Pagano. Fueron más importantes las Danzas Populares” de tipo Folklórico, como el “Pasacalle” (variedad Musical de ritmo vivo y de origen Popular Español, interpretada por Músicos Ambulantes), la “Farándula”, o la “Tarantela” (Baile Popular del Sur de Italia).

      En el Renacimiento, la “Danza” tuvo una gran revitalización debido al nuevo papel preponderante del ser humano sobre la Religión, de manera que muchos autores consideran a esta época como el nacimiento de la Danza Moderna (donde surgieron los primeros tratados sobre la Danza). Se desarrolló sobre todo en Francia (donde fue llamado “Ballet-Comique”) en forma de historias bailadas sobre textos mitológicos clásicos. Se suele considerar que el primer Ballet fue “El Ballet Comique de la Reine Louise” del año 1581.

      La “Danza” de la Época Barroca siguió desarrollándose en Francia (“Ballet de Cour” -“Ballet Cortesano”-). Fue patrocinada, especialmente, por el Rey Luis XIV que convirtió la “Danza” en un gran espectáculo; también creó en 1661 la “Academia Real de Danza”. En el Siglo XVIII (la Época del Rococó), continuó la primacía francesa en la “Danza”. En 1713 se creó la primera Academia de “Danza”: la “Escuela de Ballet” de la Ópera de París y se empezaron a escribir Obras Musicales solo para “Ballet”. A nivel Popular, el Baile de Moda fue el “Vals”.

En el Siglo XVIII el Baile de Moda, a nivel Popular, fue el "Vals"

      Durante el Neoclasicismo el “Ballet” experimentó un gran desarrollo, sobre todo gracias al aporte teórico del Coreógrafo Jean-Georges Noverre y su “Ballet d’action” en el cual destacaba el “sentimiento” frente a la “rigidez gestual” del Baile Académico. Otro Coreógrafo importante fue Salvatore Viganò el cual concedió mayor importancia al “Cuerpo de Ballet” (conjunto que acompaña a los Bailarines protagonistas), el cual ganó independencia respecto a éstos.  

      La “Danza” de la Época Romántica recuperó el gusto por los “Bailes Populares”, continuando la Moda del “Vals” y apareciendo la “Mazurca” y la “Polca”. Se comenzó a componer Música solamente para “Ballet” y se empezó a utilizar el clásico vestuario de “Ballet” (el “Tutú”). En el aspecto teórico destacó el Coreógrafo Carlo Blasis el cual codificó todos los aspectos técnicos de la “Danza” e introdujo el Baile sobre las puntas de los pies.    

       A mediados del siglo XIX, con el “Nacionalismo Musical”, el centro geográfico en cuanto a innovación y creación pasó de París a San Petersburgo donde el “Ballet Imperial” alcanzó niveles de gran brillantez en el “Teatro Mariinski” (y posteriormente en el “Teatro Bolshói” de Moscú). Se crearon Obras para “Ballet” más largas (de hasta cinco Actos) convirtiendo el “Ballet” en un gran espectáculo, destacando tres Obras excepcionales de Piotr Chaikovski: “La Bella Durmiente” (1889), “El Cascanueces” (1893), y “El Lago de los Cisnes” (1895). A nivel Popular, el Baile más famoso fue el “Cancán” (o “Can-Can”), mientras que en España apareció la “Habanera” y el “Chotis”.

      La “Danza Contemporánea” continuó con el liderazgo del “Ballet Ruso”. El empresario Serguéi Diáguilev introdujo la “Danza” en las corrientes de Vanguardia; obtuvo gran éxito con tres Obras de Igor Stravinski: “El Pájaro de Fuego” (1910), “Petrushka” (1911), y “La Consagración de la Primavera” (1913). En el grupo de Diáguilev destacaron los Bailarines Vaslav Niijinsky y Anna Pavlova. Con la “Revolución Soviética” el “Ballet Ruso” perdió gran parte de su creatividad aunque surgieron grandes Bailarines como Rudolf Nureyev.

El Baile del "Chotis" llegó a Madrid en el año 1850      La “Danza Expresionista” supuso una ruptura con el “Ballet Clásico” buscando nuevas formas de expresión basadas en la “Libertad” del Gesto Corporal, donde cobran mayor importancia la “Autoexpresión Corporal” y la “Relación con el Espacio”; su principal teórico fue el Coreógrafo Rudolf von Laban  quien creó un sistema que pretendía integrar Cuerpo y Alma. De forma independiente, la gran figura de principios del siglo XX fue la Bailarina y Coreógrafa Estadounidense Isadora Duncan la cual introdujo una nueva forma de bailar más abierta a la “improvisación” y a la “espontaneidad”.

      En el “Periodo de Entreguerras” destacaron la Escuela Francesa y la Escuela Británica. En Francia, el “Ballet de la Ópera de París” volvió al esplendor de la Época Romántica gracias a la labor de Serge Lifar, Roland Petit, y Maurice Béjart. En los años 1950 y 1960 destacó la actividad innovadora del Bailarín y Coreógrafo Estadounidense Merce Cunningham el cual (influido por el “Expresionismo Abstracto” y la “Música Aleatoria” de John Cage) introdujo la “Danza” basada en la “Casualidad”, el “Caos”, y la “Improvisación” (“Chance Choreography”). Otro hito importante de la época fue la Obra: “West Side Story” de Jerome Robbins (1957).

     Con Paul Taylor la “Danza” entró en el ámbito de la “Postmodernidad”. La “Danza Postmoderna” introdujo “lo corriente” y “lo cotidiano”, los “cuerpos ordinarios” frente a los “cuerpos estilizados” de los Bailarines Clásicos, con una mezcolanza de estilos e influencias (desde las “Danzas Orientales” hasta las “Danzas Folklóricas Occidentales”) incorporando además movimientos de “Aerobic” y “Kickboxing”. 

 

 

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